Ana Julia Quezada admite entre lágrimas que mató al pequeño Gabriel

Ana Julia Quezada, la autora confesa de la muerte de Gabriel Cruz, ha reconocido en su primera declaración que dio muerte al niño, y ha manifestado durante el juicio que sólo responderá a las preguntas del ministerio fiscal y de su propio letrado.

«Sí», ha dicho Quezada, cuando ha sido preguntada si acabó con la vida del menor de 8 años.

Llorando al inicio de su interrogatorio, la acusada por delitos de asesinato y lesiones psíquicas a los padres, ha afirmado que se ve «inocente», ratificando su relato previo por el que sostuvo que mató a Gabriel de forma accidental.

Ana Julia Quezada ha manifestado que no ha tenido «ningún problema nunca» con Patricia Ramírez, la madre del menor, con quien ha asegurado que tenía una buena relación.

Ha relatado cómo llegó a Las Negras, en Níjar (Almería), junto a una anterior pareja de Burgos, y que conoció a Ángel Cruz, el padre de Gabriel, en el bar que había montado con su expareja en la Nochevieja de 2016, e inició su convivencia en la casa del progenitor en Vícar (Almería) en septiembre del año siguiente.

Quezada ha indicado que los martes por la tarde recogía a Gabriel del colegio porque Ángel «tenía que ir a trabajar y a las ocho de la tarde lo llevaba el padre con su madre», ya que el régimen de visitas establecido entre los progenitores establecía que éste tuviese al niño los fines de semana alternos, martes y jueves.

Ha añadido que pasaban tiempo de forma habitual en la casa de la abuela del menor en Las Hortichuelas Bajas, en Níjar, porque al niño «le gustaba» el sitio.

Asegura que no conocía a Patricia Ramírez, aunque sí que había coincidido alguna vez con ella en su casa después de entablar la relación con Ángel, añadiendo que la relación entre los progenitores era «buena».

Con Patricia asegura no haber discutido nunca ni responderle mal nunca, manteniendo que es «mentira» que se enfrentase con ella en la Comandancia de la Guardia Civil por su relación con los medios durante la búsqueda.

Ha afirmado que su propia relación con el niño era «buena» y que no tuvo problemas con él, que únicamente una vez le dijo: «Qué nariz más fea tienes, parece que tengas una hostia en la nariz, pero no se lo tuve en cuenta, me reí».

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