«La Guardia Civil no se vende»: clamor en el cuerpo contra Interior tras la crisis que ha acabado con el DAO

La dimisión del DAO, Laurentino Ceña, y el cese del coronel Pérez de los Cobos propician un terremoto en el seno del Instituto Armado, cuya cúpula lamenta «un antes y un después» tras estos acontecimientos

La gestión de la crisis del coronavirus ha propiciado un derrumbamiento en la Guardia Civil como la de un castillo de naipes. Las desavenencias entre la cúpula del cuerpo y el Ministerio del Interior han desembocado en la dimisión irrevocable del Director Adjunto Operativo (DAO), teniente general Laurentino Ceña. Y en el seno del Instituto Armado, las críticas veladas se han convertido en un clamor contra las -según consideran- «intromisiones políticas»: «La Guardia Civil no se vende», afirman desde el seno del cuerpo.

En dos días consecutivos, la Guardia Civil ha sufrido la marcha de dos ‘históricos’ y ‘pesos pesados’ en el cuerpo. Primero, el coronel Diego Pérez de los Cobos, al que se le cesó por discrepancias en torno a las pesquisas del 8-M en Madrid, que han terminado con el delegado del Gobierno, José Manuel Franco, como investigado. Y un día más tarde, este martes, el (DAO) Laurentino Ceña presenta su dimisión: fuentes próximas afirman que no estaba dispuesto a «transigir» imposiciones ni destituciones con los que no comulgaba.

Son 48 horas en las que se ha detonado cualquier atisbo de quietud dentro de la Guardia Civil. Fuentes de la cúpula consultadas por este diario detallan el «tremendo malestar» que han supuesto los últimos movimientos. Señalan directamente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y a la directora del cuerpo, María Gámez, nombrada en su cargo el pasado mes de enero.

Críticas de las asociaciones
Desde el Instituto Armado destacan el «espíritu de unidad» que les rige «desde hace 176 años». Consideran que este terremoto marca «un antes y un después», y que recobrar la confianza entre las dos partes será «en extremo complicado, si no imposible».

Las asociaciones del Instituto Armado canalizan ese creciente malestar por las últimas decisiones, ceses y dimisiones. «Si el cese de ayer fue un aviso a navegantes, su renuncia hoy [del teniente general Laurentino Ceña] es nuestro aviso a navegantes: somos la Guardia Civil», aseveran desde la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC).

«Hoy nos despertamos con la dimisión del DAO de la Guardia Civil, el Teniente General D. Laurentino Ceña, la cual aplaudimos como medida de protesta ante esta caza de brujas del departamento de Interior», afirman desde Independientes de la Guardia Civil.

Jucil considera que «la Guardia Civil» no se vende y recuerdan el artículo primero de su cartilla: «El honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil, debe por consiguiente conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás».

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