Multan a una enfermera que llevaba comida a sus padres de 85 y 89 años

María José a duras penas puede entender lo que ocurrió el pasado sábado. Esta auxiliar de enfermería de Madrid fue multada por un agente de policía mientras llevaba la compra en coche a su familia dependiente, que no podían salir de casa por riesgo de contagiarse de coronavirus: los padres de 89 y 85 años, y dos hermanos, uno de ellos discapacitado.

La enfermera había doblado turnos en el hospital y estaba exhausta, así que pidió a su hija que la ayudase a cargar las bolsas de la compra que llevaba en el maletero. La joven se montó en el asiento del copiloto y fueron detenidas en control de San Sebastián de los Reyes.

Poco le importó al agente que llevasen alimentos por un valor de 200 euros o que le enseñase incluso el DNI de los padres; el oficial no atendió a razones, aunque estaban a unos pocos kilómetros de la casa:

“Le expliqué con amabilidad que íbamos a casa de mis padres a llevarles la compra. Le mostré el tíquet e incluso le dije que podía mirar el maletero lleno. Pero no sirvió de nada”, dijo la mujer.

M.J
Padres dependientes
Desde que se endurecieron las medidas para atajar la crisis del coronavirus, no está permitido que dos personas viajen en el mismo coche, al menos en los asientos delanteros y sin emplear mascarillas. Eso fue lo que aventuró el agente, que empezó a rellenar la multa, ante las tentativas de María José por hacerse entender:

“Yo le dije que vivíamos juntas e, incluso, mi hija de 26 años le enseñó hasta el carné para demostrar que vivimos en el mismo lugar. Le volví a enseñar el DNI de mis padres”.

Tal fue la frustración que un momento determinado, según relata la enfermera, empezó a llorar.

Luchando contra el coronavirus
“Encima llevábamos una semana muy dura en el hospital. Sentí una gran impotencia cuando además luego me dijo que deberíamos tener mascarilla al ir dos personas en el coche”.

La sanción del agente, que la mujer compartió en redes, especifica que el motivo es “circular dos personas en un vehículo para hacer la compra sin motivo justificado incumpliendo las normas del estado de alarma”.

María José no se lamenta de que se lleven a cabo este tipo de controles, por otra parte necesarios, sino de no tengan en cuenta “situaciones excepcionales”.

“Ni por humanidad me la perdonó”, concluye con pesar.

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