Carmen Calvo ingresada por posible coronavirus

Carmen Calvo, Begoña Gómez, Magdalena Pérez-Castejón y Carolina Darias, en la manifestación del 8-M

Carmen Calvo, vicepresidenta primera del Gobierno, se encuentra hospitalizada en la prestigiosa clínica privada Ruber para ser tratada de una infección respiratoria, según el diagnóstico médico del que ha informado la Secretaría de Estado de Comunicación.

Según este comunicado, «la vicepresidenta acudió ayer por la tarde al centro hospitalario y, tras las pruebas médicas realizadas, los facultativos decidieron su permanencia para recibir el tratamiento prescrito para la infección respiratoria».

Entre las pruebas que se han realizado a Carmen Calvo figura el test del coronavirus, la epidemia que tiene a España en estado de alarma y que ya dejado más de 2.182 muertos y más de 33.000 infectados, la mayoría de ellos en Madrid. Además, 2.355 españoles están ingresados en la UCI.

La vicepresidenta participó en la manifestación del 8M en Madrid junto a la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, la ministra Carolina Darias y la madre de Pedro Sánchez, Magdalena Pérez-Castejón, las tres infectadas del virus y las tres portadoras de la pancarta que el PSOE llevó a la marcha en la que participaron más de 100.000 personas.

Fuentes de Moncloa han asegurado que en cuanto se conozca el resultado de la prueba del coronavirus a la vicepresidenta, se hará pública la información.

Según la Secretaría de Estado de Comunicación, Carmen Calvo, funcionaria de carrera, se encuentra en la clínica Ruber, de Madrid, de acuerdo con los convenios de Muface, la mutualidad pública a la que pertenece.

La madre y el suegro del presidente del Gobierno están ingresados en el centro hospitalario de Puerta de Hierro, en Majadahonda, contagiados por el coronavirus.

Pérez-Castejón encabezó la delegación del PSOE en la multitudinaria marcha, en la que se encontraban también las ministras Carmen Calvo, Nadia Calviño o Carolina Darias, y la misma esposa de su hijo, Begoña Gómez.

Las marchas fueron autorizadas y jaleadas desde el Gobierno, pese a las recomendaciones de organismos internacionales que alertaban del riesgo para la expansión de la pandemia, como así ha sucedido.