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El vídeo que ha difundido un reportero ruso resumía el cambio de égida al que asiste Oriente Próximo en estas jornadas. Mostraba las instalaciones de la base que controlaba hasta hace pocas horas antes el ejército de Estados Unidos en las inmediaciones de la localidad de Manbij, ocupada ahora por uniformados rusos. «Estoy ahora mismo en la base americana. Veamos cómo vivían», se escucha decir al informador ruso.

La presencia de fuerzas rusas en Manbij ha sido confirmada horas después por el Ministerio de Defensa de Moscú, que ha dicho que «policías militares» de su país se han interpuesto entre las unidades leales a Turquía y las que ha enviado a ese enclave el ejército sirio.

«Nos estamos retirando de forma voluntaria del noreste de Siria. Ya hemos salido de Manbij», ha asegurado por su parte un oficial norteamericano citado por Reuters.

El mismo ministerio ruso aseguró que son los soldados de Bashar Asad los que dominan la estratégica localidad, donde horas antes se habían producido varias escaramuzas entre las milicias kurdas ahora apoyadas por sus nuevos aliados y los paramilitares sirios que pelean a las órdenes de Ankara.

Moscú ha dejado claro ya que asume el nuevo papel de poder fáctico sobre el terreno y su enviado especial para Siria, Alexander Lavrentiev, fue concluyente al decir que no «permitirán» ningún tipo de confrontación entre Ankara y la nación árabe. «No vamos a dejar que pase eso», ha apostillado el representante ruso para clarificar el sentido de sus palabras.

Tanto las autoridades rusas como las turcas reconocen que están manteniendo contactos para intentar llegar a un arreglo que evite los riesgos que representaría un choque militar entre Turquía y Siria, aunque Moscú no oculta de qué lado se inclinaría su apoyo en caso de que la crisis se agrave. «La seguridad de toda la frontera sirio-turca tiene que ser asegurada por el despliegue de las tropas gubernamentales sirias», agregó Lavrentiev tras calificar como «inaceptable» la invasión turca.

Pese a las afirmaciones del presidente Recep Tayyip Erdogan, la mayoría de los analistas coinciden en que Ankara no puede embarcarse en un conflicto abierto con Moscú, cuya superioridad militar es incuestionable.

En otro de los frente bélicos, los militantes de las Fuerzas Democráticas Sirias han recuperado el control de la mayor parte de la localidad de Rais el Ain, lo que limita el avance de Ankara a aldeas de menor calado y la ciudad de Tel Abyad, pese a que el propio Erdogan especificó el lunes que su objetivo era ocupar una amplia franja del territorio sirio que se debería extender desde la frontera con Irak hasta las zonas que ya dominan su aliados en el este.

Los medios kurdos y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos han explicado que los insurgentes han conseguido resistir la acometida del ejército turco gracias a una extensa red de túneles, siguiendo la misma táctica militar que popularizó el grupo libanés Hizbulá en su lucha contra los uniformados de Israel.

Los efectos colaterales del conflicto ya comienzan a ser visibles en el Kurdistán iraquí, a donde llegaron en las últimas dos jornadas cerca de 400 refugiados. Esta última región autónoma kurda ya acoge a más de 200.000 huidos del país vecino. «Nos estamos preparando para el peor escenario», ha admitido el religioso Emanuel Youkhana, responsable de la ONG Ayuda Cristiana para el Norte de Irak.

El flujo de refugiados podría multiplicarse en las próximas jornadas, ya que los desplazados instalados en el interior de Siria han quedado casi sin ninguna asistencia ante la evacuación de la amplia mayoría de las ONG que actuaban en ese área. «La crisis humanitaria se intensificó por el corte de la ayuda humanitaria, todas las organizaciones internacionales han suspendido sus trabajos y han retirado a sus empleados», aclaraba un comunicado que ha difundido la administración kurda.

Según Youkhana, un conocido representante de la minoría cristiana asiria de la región del Kurdistán -con notables contactos entre sus correligionarios de fe en el noreste de Siria-, la guerra en ese país ha alcanzado un punto «en el que no se puede pensar en que hay una facción o un bando bueno. Aquí se trata de elegir entre el menos malo».

«El problema es que Erdogan dice que sus tropas son el ‘ejército de Mohamed’, que se rige por una agenda islámica, y eso genera más miedo entre kurdos y cristianos que las fuerzas del régimen sirio», ha aclarado.

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