La ONU llama a los jefes de Estado a actuar con ambición por el clima

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Cuando en el 2014 el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, organizó en víspera del debate de la Asamblea General una cumbre del clima, aseguró que sería «diferente» a reuniones anteriores y retó a los participantes a aportar «compromisos audaces» y a «innovar, cooperar, aumentar y cumplir acciones concretas». Aunque aquella cita, precedida por una masiva manifestación de más de 300.000 personas en Nueva York, acabó en vagos compromisos, poco más de un año después se firmaba el Acuerdo de París, un pacto global para impulsar la lucha contra el cambio climático.

Hoy los objetivos y métodos marcados en la capital francesa se consideran insuficientes y aunque París sigue siendo la hoja de ruta, ratificada el pasado diciembre en Katowice, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC por sus siglas en inglés) el año pasado advirtió de que la acción «está muy por debajo» de lo necesario. El IPCC pidió «cambios sin precedentes» para lograr metas como contener el calentamiento no ya a los 2 grados que se fijaron en París sino a esos 1,5 que también se marcaron como aspiración en un pacto donde los recortes de emisiones eran voluntarios.

Esa reclamación, así como la de «ambición y acción», guían al hombre que dio el relevo a Ban al frente de la ONU, António Guterres, que también ha hecho de la respuesta a la crisis uno de los ejes de su mandato. Para este lunes ha convocado una Cumbre de Acción Climática en la que espera, demanda, «compromisos concretos y no discursos vistosos», según decía el miércoles en una rueda de prensa en la ONU.

Reducción drástica de emisiones
«Estamos perdiendo la carrera contra el cambio climático», alertaba el portugués, que siguiendo la letra del informe del IPPC marca como meta reducir «drásticamente» las emisiones, 45% para el 2030, y lograr un compromiso con la neutralidad de carbono para el 2050, así como garantizar apoyos para el Fondo Verde para el clima, entre otros compromisos que deberán oficializarse en la COP25 en diciembre en Chile.

La exigencia de Guterres va a evidenciarse en los discursos de este lunes. Durante la cumbre, en la que están invitados a participar y hablar representantes municipales y empresariales y grupos medioambientales, los únicos jefes de estado o gobierno a los que se dejará intervenir serán los que lleguen con compromisos concretos.

España será uno de ellos, después de haber liderado, junto a Perú, un compromiso para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas como un componente esencial de las acciones de lucha contra el cambio climático. Un total de 45 países han rubricado ya este documento uniéndose a la coalición de Impulsores Sociales y Políticos.

La ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, ha llevado este domingo a Nueva York, dentro de los actos previos a la cumbre, el compromiso de 41 países y 71 gobiernos regionales y ciudades, de las cuales 33 son españolas, para situar la salud como motor político de una mayor ambición en materia de cambio climático. La representación española no se queda aquí: la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, presidirá el martes, dentro de los actos programados durante la cumbre, un foro específico sobre las ciudades y gobiernos regionales.

Expectación ante el discurso de Greta Thunberg
Para la inauguración de la jornada Guterres, además, ha reservado un espacio de honor a Greta Thunberg, la activista sueca de 16 años que ha liderado una movilización juvenil por el clima sin precedentes que también ha llevado a la ONU a organizar durante el fin de semana su primera cumbre juvenil del clima. Aunque en sus actos institucionales en los últimos días en Estados Unidos Thunberg ha buscado el segundo plano para poner los focos sobre otros activistas, sabe aprovechar sus oportunidades para sacar los colores a los políticos. Y los reunidos en Nueva York deberán estar preparados para la intervención de alguien que el pasado febrero, en el Consejo Económico Social y Europeo, se atrevió a afear a los políticos allí por estar «actuando como irresponsables y malcriados niños» y les acusó de que se han «perdido décadas por su inacción».

Quien no escuchará a Thunberg será Donald Trump, el presidente que ha decidido sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París y que ha organizado una reunión paralela sobre persecución por motivos religiosos. Como representante de Washington envía a un cargo medio del Departamento de Estado, Marcia Bernicat.

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